28 abr 2009

Gripe Porcina

Datos importantes sobre la influenza porcina (gripe porcina)

¿Qué es la influenza porcina?

La influenza porcina (gripe porcina) es una enfermedad respiratoria de los cerdos causada por el virus de la influenza tipo A, el cual provoca brotes comunes de influenza entre estos animales. Los virus de la influenza porcina enferman gravemente a los cerdos pero las tasas de mortalidad son bajas. Estos virus pueden propagarse entre los cerdos durante todo el año, pero la mayoría de los brotes infecciosos ocurren en los meses finales del otoño e invierno, al igual que los brotes en las personas. El virus de la influenza porcina clásico (virus de la influenza H1N1 tipo A) fue aislado por primera vez de un cerdo en 1930.

¿Cuántos virus de la influenza porcina hay?

Al igual que todos los virus de la influenza, los virus de la influenza porcina cambian de manera constante. Los cerdos pueden estar infectados por los virus de la influenza aviar y humana, así como también por los virus de la influenza porcina. Cuando los virus de la influenza de otras especies infectan a los cerdos, los virus pueden reagruparse (es decir cambiar sus genes) y pueden surgir nuevos virus de la mezcla de los virus de la gripe porcina con los de la gripe humana o aviar. A través de los años, han surgido diferentes variaciones de los virus de la influenza porcina. En la actualidad, hay cuatro subtipos principales del virus de la influenza tipo A aislados de cerdos: H1N1, H1N2, H3N2 y H3N1. Sin embargo, la mayoría de los virus de la influenza aislados recientemente de cerdos han sido los virus H1N1.

Influenza porcina en seres humanos

¿Los seres humanos pueden contagiarse de influenza porcina?

Los virus de la influenza porcina por lo general no infectan a los seres humanos. Sin embargo, han ocurrido casos esporádicos de infecciones de influenza porcina en seres humanos. Por lo general, estos casos se presentan en personas que tienen exposición directa a los cerdos (es decir, niños que se acercan a los cerdos en ferias o trabajadores de la industria porcina). Además, ha habido algunos casos documentados de personas que han contagiado el virus de la influenza porcina a otras. Por ejemplo, en 1988, un presunto brote infeccioso de influenza porcina en cerdos en Wisconsin causó múltiples infecciones en seres humanos y, aunque no ocurrió un brote en la comunidad, se identificaron anticuerpos que comprobaron la transmisión del virus de un paciente a personal de atención médica que habían tenido contacto cercano con él.

¿Con qué frecuencia se registran infecciones de influenza porcina en seres humanos?

En el pasado, los CDC recibían notificaciones de aproximadamente un caso de infección por el virus de la influenza porcina en seres humanos cada uno o dos años en los Estados Unidos; sin embargo, de diciembre del 2005 a febrero del 2009 se han reportado 12 casos de infecciones por influenza porcina en personas.

¿Cuáles son los síntomas de la influenza porcina en los seres humanos?

Los síntomas de la influenza porcina en las personas son similares a los de la influenza estacional común en seres humanos y entre estos se incluyen fiebre, letargo, falta de apetito y tos. Algunas personas con influenza porcina han reportado también secreciones nasales, dolor de garganta, náuseas, vómitos y diarrea.

¿Las personas pueden contraer influenza porcina por comer carne de cerdo?

No. Los virus de la influenza porcina no se transmiten por los alimentos. Usted no puede contraer influenza porcina por comer carne de cerdo o sus productos derivados. No hay riesgos si se come carne de cerdo y sus derivados que han sido manipulados y cocinados de manera adecuada. Si se cocina la carne de cerdo a una temperatura interna de aproximadamente 71° C (160° F), se eliminan los virus de la influenza porcina, como también otras bacterias y virus.

¿Cómo se propaga la influenza porcina?

Los virus de la influenza se pueden transmitir directamente de los cerdos a las personas y de las personas a los cerdos. Las infecciones en seres humanos por los virus de la influenza provenientes de los cerdos tienen más probabilidad de ocurrir en las personas que están en contacto cercano con cerdos infectados, como las que trabajan en criaderos de cerdos y las que participan en las casetas de cerdos en las ferias de exhibiciones de animales de cría. La transmisión de la influenza porcina de persona a persona también puede ocurrir. Se cree que esta transmisión es igual a la de la influenza estacional en las personas, es decir principalmente de persona a persona cuando las personas infectadas por el virus de la influenza tosen o estornudan. Las personas pueden infectarse al tocar algo que tenga el virus de la influenza y luego llevarse las manos a la boca o la nariz.

¿Qué información tenemos sobre la transmisión de la influenza porcina de persona a persona?

En septiembre de 1988, una mujer embarazada sana de 32 años de edad fue hospitalizada por pulmonía y falleció 8 días después. El virus de la influenza porcina H1N1 fue detectado. Cuatro días antes de enfermarse, la paciente había visitado una exhibición de cerdos en una feria del condado donde se registraba una enfermedad seudogripal generalizada entre los cerdos.

En estudios de seguimiento, el 76% de los expositores de cerdos a los cuales se les realizaron pruebas presentaron anticuerpos que comprobaron infección por influenza porcina, aunque en este grupo no se detectaron enfermedades graves. Estudios adicionales indicaron que de uno a tres empleados del personal de atención médica que habían tenido contacto con la paciente presentaron enfermedad seudogripal leve y anticuerpos contra la infección de la influenza porcina.

¿Cómo se diagnostican las infecciones por influenza porcina en seres humanos?

Para diagnosticar una infección por influenza porcina tipo A, por lo general se debe recoger una muestra de secreción del aparato respiratorio entre los primeros 4 a 5 días de aparecida la enfermedad (cuando una persona infectada tiene más probabilidad de diseminar el virus). Sin embargo, algunas personas, especialmente los niños, pueden propagar el virus durante 10 días o más. Para la identificación del virus de la influenza porcina tipo A es necesario enviar la muestra a los CDC para que se realicen pruebas de laboratorios.

¿Qué medicamentos existen para tratar a las personas con infecciones por influenza porcina?

Existen cuatro medicamentos antivirales diferentes que están autorizados en los Estados Unidos para el tratamiento de la influenza: amantadina, rimantadina, oseltamivir y zanamivir. Aunque la mayoría de los virus de la influenza porcina han sido sensibles a los cuatro tipos de medicamentos, los siete virus más recientes de la influenza porcina asilados de personas son resistentes a la amantadina y la rimantadina. En la actualidad, los CDC recomiendan el uso de oseltamivir o zanamivir para la prevención y el tratamiento de la infección por los virus de la influenza porcina. Puede encontrar más información sobre las recomendaciones para el tratamiento en el sitio www.cdc.gov/flu/swine/recommendations.htm.

¿Qué otros casos de brotes de influenza porcina hay?

Probablemente el caso más conocido sea el brote de influenza porcina entre los soldados de Fort Dix, Nueva Jersey, en 1976 . Este virus causó pulmonía, demostrada mediante radiografías, a por lo menos 4 soldados y 1 muerte; todos estos pacientes anteriormente gozaban de buena salud. El virus se transmitió a contactos cercanos en un ambiente de entrenamiento básico, y no ocurrió transmisión afuera del grupo de entrenamiento básico. Se cree que el virus permaneció en ese lugar un mes y desapareció. Se desconocen la fuente del virus, la fecha exacta de su ingreso a Fort Dix, los factores que limitaron su transmisión y su duración. El brote de Fort Dix pudo haber sido causado por el ingreso de un virus de un animal a una población humana bajo estrés en contacto cercano con instalaciones saturadas de gente y durante el invierno. El virus de la influenza porcina tipo A recogido de un soldado de Fort Dix fue bautizado A/New Jersey/76 (Hsw1N1).

¿El virus de la influenza porcina H1N1 es igual a los virus H1N1 de la influenza en seres humanos?

No. Los virus de la influenza porcina H1N1 son antigénicamente muy diferentes de los virus H1N1 de los seres humanos, por consiguiente las vacunas de la influenza estacional para las personas no proporcionan protección contra los virus de la influenza porcina H1N1.

Médicos: ¿cuándo sospechar la enfermedad?
Los médicos deben considerar la posibilidad de que tengan una infección por el virus de la influenza porcina los pacientes que exhiban una enfermedad respiratoria febril.

Si se sospecha que es una infección de influenza porcina, los médicos deben tomar muestras de secreciones del aparato respiratorio para hacer pruebas de detección de la influenza porcina y guardarlas en un refrigerador (no en el congelador). Una vez que se tome la muestra, el médico debe contactar al departamento de salud estatal o local para agilizar el transporte y facilitar un diagnóstico oportuno en un laboratorio estatal de salud pública.

Influenza porcina en cerdos

¿Cómo se propaga la influenza porcina entre los cerdos?

Se cree que los virus de la influenza porcina se transmiten principalmente mediante el contacto cercano entre cerdos y posiblemente mediante objetos contaminados que se mueven entre los cerdos infectados y sanos. Las manadas de cerdos con continuas infecciones de influenza porcina y las manadas que son vacunadas contra esta enfermedad pueden enfermarse de manera esporádica, pueden ser asintomáticas o solo presentar síntomas leves de la infección.

¿Cuáles son los signos de la influenza porcina en los cerdos?
Los signos de la influenza porcina puede ser la aparición súbita de fiebre, depresión, tos (gruñido), secreciones de la nariz y los ojos, estornudos, dificultad para respirar, enrojecimiento o inflamación de ojos y pérdida del interés en la comida.

¿Qué tan frecuente es la influenza porcina entre los cerdos?

Los virus de la influenza porcina H1N1 y H3N2 son endémicos entre las poblaciones de cerdos en los Estados Unidos y es una situación que la industria aborda de manera habitual. Los brotes entre los cerdos se presentan por lo general en los meses de temperaturas frías (finales del otoño y el invierno) y a veces con el ingreso de nuevos cerdos a manadas vulnerables. Los estudios han demostrado que la influenza porcina H1N1 es común entre las poblaciones de cerdos de todo el mundo y que un 25 por ciento de los animales presentan evidencia de anticuerpos de la infección. Los estudios en los Estados Unidos han demostrado que el 30 por ciento de la población de los cerdos sometidos a pruebas han presentado evidencia de anticuerpos por la infección H1N1. Para ser más precisos, se ha comprobado la presencia de los anticuerpos de la infección H1N1 en el 51 por ciento de los cerdos en el norte de la región central de los Estados Unidos. Las infecciones en las personas por los virus H1N1 de la influenza porcina son poco comunes. En la actualidad, no hay forma de diferenciar en los cerdos los anticuerpos producidos en reacción a la vacunación de los anticuerpos generados ante las infecciones por influenza porcina H1N1.

Aunque los virus de la influenza porcina H1N1 se han encontrado en las poblaciones de cerdos desde por lo menos 1930, los virus de la influenza porcina H3N2 no comenzaron a presentarse entre los cerdos en los Estados Unidos hasta 1998. Los virus H3N2 inicialmente ingresaron a las poblaciones de cerdos por los humanos. Los virus actuales de la influenza porcina H3N2 están estrechamente asociados a los virus H3N2 de los seres humanos.

¿Hay alguna vacuna para la influenza porcina?
Existen vacunas que se administran a los cerdos para la prevención de la influenza porcina. Sin embargo, no hay una vacuna para proteger a las personas contra la influenza porcina. Es posible que la vacuna contra la influenza estacional proporcione protección parcial contra los virus H3N2, pero no contra los virus H1N1 de la influenza porcina.

Se están realizando investigaciones para determinar el origen de las infecciones y si otras personas han sido infectadas por los virus de la influenza porcina.

Los CDC están trabajando cercanamente con funcionarios de estados en donde se han identificado casos de influenza porcina tipo A (H1N1) en seres humanos, así como con funcionarios de salud de México, Canadá y la Organización Mundial de la Salud. Esto incluye el envío de personal dentro del país y al exterior para proporcionar guía y apoyo técnico. Los CDC han activado su Centro de Operaciones de Emergencia para coordinar esta investigación.

Las pruebas de laboratorio han indicado que el virus de la influenza porcina tipo A (H1N1) es susceptible a los medicamentos antivirales oseltamivir y zanamivir que se expiden con receta médica; y por lo tanto se han establecido directrices provisionales para el uso de estos medicamentos en el tratamiento y la prevención de infecciones por los virus de la influenza porcina. Los CDC también han preparado directrices provisionales para el cuidado de las personas que están enfermas, así como directrices provisionales para el uso de mascarillas en las comunidades en donde se ha detectado la propagación de este virus de la influenza porcina. Esta situación está cambiando constantemente y los CDC proporcionarán nueva información tan pronto esté disponible.


Educar a la población para prevnir el contagio
Se piensa que la influenza se propaga principalmente de persona a persona cuando las personas infectadas tosen o estornudan. Hay muchas cosas que usted puede hacer para prevenir contraer la influenza y propagarla:

Hay medidas diarias que las personas pueden seguir para mantenerse saludable.

* Cúbrase la boca y la nariz con un pañuelo desechable al toser o estornudar. Bote el pañuelo a la basura después de usarlo.

* Lávese las manos a menudo con agua y jabón, especialmente después de toser o estornudar. Los desinfectantes para manos a base de alcohol también son eficaces.

* Trate de no tocarse los ojos, la nariz ni la boca. Esta es la manera como se propagan los gérmenes.

Trate de evitar el contacto cercano con personas enfermas.

* Se pienza que la influenza se propaga principalmente de persona a persona cuando las personas infectadas tosen o estornudan.

* Si se enferma, los CDC recomiendan que se quede en casa, que no vaya al trabajo o a la escuela y que limite el contacto con otras personas para evitar infectarlas con la enfermedad

20 abr 2009

Mapa Mundial de Malaria


25 de Abril - Día Mundial de la Lucha contra la Malaria



Este artículo describe el desarrollo de un nuevo mapa mundial de endemicidad de malaria por Plasmodium falciparum en el año 2007


Introducción

La asignación eficiente de recursos para el control de la malaria requiere de un entendimiento detallado de la distribución espacial del riesgo actual de malaria. Han pasado exactamente cuarenta años desde que el último mapa global de niveles endémicos de malaria fue publicado. Este artículo describe el desarrollo de un nuevo mapa mundial de endemicidad de malaria por Plasmodium falciparum para el año 2007.



Metodología y Hallazgos

Se identificó un total de 8 938 encuestas de prevalencia parasitaria de P. falciparum (PfPR) utilizando exhaustivos criterios de búsqueda. De éstas, 7 953 pasaron pruebas estrictas de fidelidad de datos para ser incluidas en una base de datos global de PfPR, estandarizadas al rango de 2 a 10 años de edad para ser utilizados en el mapeo de endemicidad. Se utilizó un procedimiento geo-estadístico en base a modelos para crear una superficie continua de endemicidad de malaria dentro de límites anteriormente establecidos de transmisión estable de P. falciparum. Estos procedimientos fueron implementados dentro de un marco estadístico Bayesiano de tal manera que la incertidumbre de estas predicciones pueda ser evaluada consistentemente. Esta incertidumbre se reflejó en la probabilidad de predecir correctamente una de tres clases de endemicidad previamente estratificadas como una guía informativa para el control de malaria. A continuación se estimaron poblaciones en riesgo, tomando en cuenta la influencia de la urbanización en África sobre la transmisión de malaria, en base a superficies de población humana en el 2007.

De los 1 380 millones de personas en riesgo de transmisión estable de malaria por P. falciparum, 690 millones vivían en el Asia Central y el Sudeste Asiático (CSE Asia), 660 millones en África, Yemen y Arabia Saudita (África+) y 40 millones en América. Todos aquellos expuestos a riesgo de transmisión estable en América correspondían a la clase endémica más baja (PfPR2-10 ≤ 5%). La gran mayoría (88%) de aquellos que vivían en riesgo de transmisión estable en CSE Asia también se encontraron en esta clase de baja endemicidad, 11% en la clase endémica intermedia (PfPR2-10 >5 a <40%) y 1% en alta endemicidad (PfPR2-10 ≥ 40%). En la región África+ esta alta endemicidad es común y en ella habitan 350 millones de personas. En su gran mayoría, el resto vive en riesgo intermedio (200 millones) con una fracción menor (110 millones) que vive en bajo riesgo estable.

Conclusiones e Importancia

Niveles altos de endemicidad de malaria por P. falciparum son comunes en África. En América se encuentran más uniformemente niveles bajos. La baja endemicidad es también común en CSE Asia, donde aún se encuentran pequeños focos de endemicidad intermedia y, muy raramente, alta. Por lo tanto, existen oportunidades significativas de control de malaria en África y de su eliminación en América y CSE Asia. Este mapa global de endemicidad de malaria por P. falciparum en el 2007 es el primero de una serie mediante la cual será posible monitorear y evaluar el progreso del proceso de intervención contra la malaria.


Fuente: Intramed - Artículos

19 abr 2009

Traumatismo cerrado de aorta



Figura 1. Aortografía que muestra una disección a partir del desgarro típico a nivel de la aorta fija con la móvil.


El gran avance sobre los traumatismos cerrados de aorta se logró con la incorporación de los estudios por tomografía computada y el tratamiento con endoprótesis.


Dres. Neschis DG, Scalea TM, Flinn WR, et al.
N Engl J Med 2008;359:1708-16.


Introducción

El traumatismo cerrado de aorta es responsable del 1% de los accidentes automovilísticos, pero representa el 16% de sus muertes y hasta un 80% de los pacientes muere antes de llegar al hospital. De los que son hospitalizados, la mayoría fallece sin haber recibido tratamiento definitivo. Estas cifras no mejoraron en los últimos 12 años.

Fisiopatología

El traumatismo cerrado de aorta se presenta por desaceleración brusca del vehículo, o por impacto de la persona contra una superficie dura, especialmente los impactos laterales.

La aorta descendente está fijada a la pared torácica mientras que el corazón, la aorta ascendente y el cayado son móviles. La desaceleración brusca produce un desgarro entre la porción fija y la móvil de la aorta, pero también se puede producir en la aorta ascendente y en la aorta torácica y abdominal.

Existen diversas teorías sobre la fisiopatológica del traumatismo cerrado de aorta, además del tironeo por la desaceleración brusca. Un mecanismo podría ser el llamado “martillo de agua” que es la combinación de aumento brusco de la presión intraabdominal, la oclusión de la aorta, el aumento súbito de la presión arterial y la compresión contra las vértebras.

Cualquiera sea el mecanismo, se produce la ruptura de las capas íntima y media de la aorta y luego de un período de tiempo impredecible, se rompe la adventicia.

Diagnóstico

Aproximadamente el 30% de los pacientes hospitalizados fallecen dentro de las 24 horas del accidente. La aortografía constituye el mejor método diagnóstico, pero es un procedimiento invasivo y requiere de un equipo médico especial. Por lo tanto, los esfuerzos se volcaron a la interpretación de las imágenes de la radiografía simple de tórax antes de realizar una angiografía.

Se considera que la ausencia de los siguientes signos es importante para excluir el diagnóstico de traumatismo cerrado de aorta:

· Desaparición de la ventana aortopulmonar.

· Alteraciones del arco aórtico.

· Desviación hacia la derecha de la traquea.

· Ampliación de la línea paravertebral izquierda en ausencia de fractura.


De todas maneras, la radiografía simple de tórax detecta solo un porcentaje de lesiones de aorta (entre el 7,3% y el 44% de los pacientes presentan un mediastino normal en la imagen radiográfica) y los expertos recomiendan el empleo de angiografía de rutina (Figura 1).

Actualmente, el estudio de referencia es la tomografía computada (TC). La TC helicoidal con una sensibilidad del 100% es superior a la angiografía.

Otras opciones diagnósticas son la ecocardiografía transesofágica, la ecografía intravascular y la imagen de resonancia magnética.


Lesión aórtica mínima

Gracias a las nuevas tecnologías por imágenes, se lograron identificar lesiones cada vez más pequeñas. El término lesión aórtica mínima describe una lesión de la aorta por traumatismo cerrado que presenta un riesgo relativamente bajo de ruptura. Un 50% de estas lesiones no son detectadas por la angiografía y sí por la TC. El término lesión aórtica mínima no efectúa una distinción clara entre una lesión de la íntima y un pequeño seudo aneurisma. Alrededor de la mitad de estas lesiones de la íntima terminan produciendo seudo aneurismas dentro de las 8 semanas después del accidente.

Cuando la TC sólo muestra un desgarro de la íntima, se puede controlar al paciente con TC seriadas y si aparece un trombo importante, un hematoma periaórtico, estrechamiento de la luz o seudo aneurisma, se procede a un tratamiento intervencionista.

Tratamiento

Cuando los pacientes tienen politraumatismo y su estado es de gravedad se ha postulado un tratamiento diferido con beta bloqueantes para reducir la fuerza de cizallamiento manteniendo la presión arterial sistólica en 100 mm Hg y la frecuencia cardíaca en < 100 latidos/minuto. Según algunos autores este tratamiento diferido no produjo roturas cataclísmicas de la aorta mientras el paciente esperaba el momento quirúrgico.

Si el paciente está estabilizado y no tiene lesiones asociadas graves, se indica el tratamiento intervencionista.

Tratamiento quirúrgico

El paciente debe ser intubado con un tubo endotraqueal de doble luz y el abordaje se realiza a través de una toracotomía a través del cuarto espacio intercostal izquierdo con ventilación unilateral del pulmón derecho para mejorar el acceso a la aorta. Se pinza la aorta proximal distal al origen de la arteria subclavia izquierda y si el desgarro llega hasta ese nivel, la aorta proximal es pinzada entre la arteria carótida izquierda y la arteria subclavia izquierda. Generalmente es necesario colocar una prótesis tubular en reemplazo de la zona lesionada. Sin embargo, este método está asociado con una mortalidad del 16% y una incidencia de paraplejía que llega hasta el 19%. Esta complicación se redujo sensiblemente haciendo circular la sangre con una bomba extracorpórea por la aorta distal.

La circulación extracorpórea se logra mediante una derivación desde la aurícula izquierda a la arteria femoral o desde la arteria pulmonar hacia la vena femoral o la aorta descendente. Estos procedimientos permiten además enfriar al paciente aumentando la protección de la médula ósea. La presencia de un oxigenador en el circuito de derivación es importante cuando el paciente presenta lesión pulmonar que reduce la ventilación. La administración de heparina es mínima si se emplean tubos recubiertos de heparina. En una experiencia de los autores de este trabajo en 73 pacientes no se produjo ningún caso de paraplejía.

De todas maneras la mortalidad con las distintas técnicas quirúrgicas es aproximadamente del 31% y la incidencia de paraplejía es del 8,7%. El tratamiento conservador eleva la mortalidad al 55%, especialmente cuando hay lesiones en otras partes del organismo.

Tratamiento endovascular

El avance más importante en los últimos 50 años ha sido la colocación de una prótesis endovascular, originariamente descrita por Parodi y col., en 1991. Los endoinjertos se colocan a través de la arteria femoral con un alambre guía bajo radioscopia que es avanzado hasta la zona de la lesión, seguidamente se introduce el dispositivo con el stent que se lo expande obliterando la lesión.

El endoinjerto posee numerosas ventajas, es un procedimiento mini invasivo, no requiere ventilación de un solo pulmón, solamente se usa heparina en mínima cantidad y no se utiliza derivación extracorpórea. Una revisión de la literatura médica identificó 23 estudios sobre 220 pacientes con una mortalidad de sólo el 6,8% y 0% de paraplejías. En la institución de los autores, el endoinjerto prácticamente reemplazó a la cirugía abierta.

Una de las limitaciones del endoinjerto son las lesiones muy próximas a la arteria subclavia izquierda. Si la colocación del stent ocluye a la arteria subclavia puede producir isquemia importante en el brazo correspondiente. En estos casos se suele realizar una derivación o puente con prótesis entre la carótida primitiva y la arteria subclavia.

El diámetro promedio de la aorta torácica es de 23 mm (19-30 mm) y para evitar un injerto excesivamente grande que pueda luego colapsarse, conviene utilizar diámetros más reducidos como los recientemente aprobados por la FDA (Talent Thoracic de Medtronic y el Zenith TX2 de Cook). Lamentablemente, aún no se aprobaron injertos endovasculares para traumatismos cerrados de aorta a nivel de la unión cayado con aorta torácica, por lo que suele ser difícil de llegar en algunos pacientes de gran talla.

Finalmente, se desconoce la duración de estos injertos, un aspecto que es importante teniendo en cuenta que la mayoría de estos pacientes son sujetos jóvenes, por lo que se recomienda un seguimiento con estudios por imágenes a lo largo del tiempo.

En resumen, el gran avance sobre los traumatismos cerrados de aorta se logró con la incorporación de los estudios por TC y el tratamiento con endoprótesis que redujeron considerablemente el riesgo de los procedimientos intervencionistas, especialmente en pacientes con lesiones múltiples.

♦ Comentario y resumen objetivo: Dr. Ricardo Ferreira.
ºFuente: Intramed

18 abr 2009

El extraño caso del Dr. House


El héroe cínico
Dr. House , la serie que funciona a la vez como éxito de masas e historia de culto, es seguida muy de cerca por los intelectuales.

Representa la consagración de una nueva heroicidad y habla mucho del descreído mundo en el que vivimos.

Por Daniel Guebel


La planilla de medición de audiencia de los estrenos de series de alta calidad de esta temporada registra una fuerte caída de Lost , una disminución expectable de 24 , y un ascenso indisimulable de los nuevos capítulos de Dr. House . Esa tendencia ratinguística provoca cierta esperanza en que se ha puesto en marcha el movimiento de reforma universal del gusto, que de seguro derramará sus beneficios en todo el planeta. Este movimiento, además, parece contraponerse a la tendencia general del consumo masivo que se venía experimentando durante los últimos años (después de Borges, Eco, y como eco de Eco, Dan Brown)... la licuefacción de la sustancia se compensa dialécticamente con la expansión de las ventas, y la decadencia parece siempre infinita. Una nota erudita -no ésta- debería meditar las razones estéticas de esta aparente y momentánea reversibilidad de esa degradación que parecía infinita.

Sin embargo, existen algunas razones que explican semejante anomalía. En el caso de Lost , es evidente que, tras de su último retorcijón temporal o espacial, esa confusa mamarrachada de tintes metafísicos agotó hasta al fantasma de Bioy Casares y sus máquinas morelianas. En cuanto a 24 , la tensión en su relato se ha vuelto pura rutina. Su mecanismo de suspenso adictivo es una droga que ha perdido su eficacia por culpa del abuso, y nada, ni siquiera la más radical suspensión momentánea de la incredulidad, permite tolerar eternamente que el interés de un relato radique año tras año en la reiteración de un esquema maniqueo en el que los enemigos de siempre (chinos, coreanos, árabes, latinos o iraníes, nunca WASPS) apenas poseen la entidad suficiente como para subrayar por contraste el liderazgo político y moral de los Estados Unidos, gendarme de los destinos del planeta. Sobre todo, si la figura de esa salvaguarda reposa exclusiva y paradojalmente sobre la esmirriada osamenta de Jack Bauer, un agente melancólico y fuera de forma que ritualmente se ve obligado a torturar en busca de la información contenida en un pendrive o cualquier otro chiche de alta tecnología.

24 , además, ha tenido la desdicha de anticipar la posibilidad de que en Estados Unidos gobierne un presidente negro; y al anticiparla, la volvió legítima y posible, pensable, para la vasta minoría de los votantes blancos americanos. El problema, para la serie, fue que esa anticipación obró su antítesis; así, mientras Barack Obama anunció que desarticulará por motivos éticos (quizá incluso estéticos) la cárcel colonial y multiétnica de Guantánamo y avisó también que en 2011 desarmará (por nobles razones económicas) el plan de transformación cultural y exacciones petroleras de Irak, el universo narrativo de 24 continúa aferrado a la retórica beligerante bushista, que vuelve legítima cualquier razón si se tiene el recaudo de esgrimir cualquier pretexto. Por más que Jack Bauer muerda yugulares, amenace con hincar biromes en los ojos de los reticentes a brindar información y desparrame su desconcierto en los arrabales de un mundo cuya complejidad nunca termina de desplegarse ante su entendimiento, su destino coquetea con la indiferencia masiva y el retiro próximo, lo cual en el fondo sería una lástima. Los que hemos disfrutado de la serie y de su estructura de revelaciones inéditas y progresivas, quienes jugábamos a adivinar cómo, dónde y por qué se producía la nueva vuelta de tuerca de su historia, adoraríamos que los guionistas despertaran un tanto de su nostálgica ensoñación de grupo de tareas intelectuales y produjeran una reorganización narrativa lejana de las impostaciones idealistas y de la crédula adoración del mito americano del destino manifiesto. Dudo de que puedan hacerlo.

Pero Dr. House no tiene ninguno de esos problemas. Mientras vida y misión de Bauer se cifran en su recorrido de esclavo por las espirales del poder concebido a la manera de los terribles años noventa, House transita sus propios combates en una especie de alevoso limbo de hospital provinciano. Como en el teatro, la serie elige el ámbito de un encierro casi absoluto para subrayar que es en el artificio donde la vida se vive con más honduras y relieves. La existencia de House y sus satélites se parece a la de un grupo de cínicas monjas de clausura cuyas historias escribe un Dios de gustos very british , que ama el vértigo cultural de las citas ocultas y las citas explícitas, al punto de guiñarnos el ojo subrayando lo parecido que suena House a Holmes y Wilson a Watson. Desde luego, Dr. House está lejos de ser una típica serie médica al estilo de las que asuelan la pantalla desde nuestra infancia. Es un policial inglés que ha renovado las reglas del género luego de un período demasiado extenso durante el cual éstas abandonaron la habitación amarilla que oculta un cadáver que se encerró solo, y cayeron en manos de puritanos que escribían para denunciar las lacras del capitalismo y reconstruir el tópico de la amistad.

Dr. House , es claro, supone una reacción contra la novela negra, y sólo podía surgir, paradójicamente, en una sociedad cuya preocupación por la salud alcanza niveles demenciales mientras que a su sistema de salud sólo pueden recurrir los afortunados. Pero volviendo al punto (¿cuál de ellos?). Lo más interesante de esta renovación es que ahora el nombre del asesino ya no importa. Sabemos de antemano que la enfermedad es el criminal por antonomasia y House, el Sherlock Holmes que investiga su etiología (su modus operandi ) como si se tratara de una conspiración que hay que detectar y combatir con el propósito de restituir el orden perdido. Si la enfermedad es el criminal, en Dr. House el paciente es su cómplice. "Todos mienten", afirma siempre el protagonista. Es su regla, su máxima, la afirmación que define el objeto de su oficio. Y su labor es descubrir cómo se urde y prospera esa mentira que obstaculiza la eficacia de su diagnóstico clínico. Dr. House , en el fondo, es una versión aggiornata de la obra teatral que introduce al primer detective de la historia de Occidente: Hamlet . Apoyándose sobre su bastón de opereta para deslizarse sobre la superficie de ese universo (Universal Channel) demencial y caótico, este príncipe de los médicos con dolor de piernas sabe que hay una verdad que sacar a la luz, siempre.

En este punto conviene introducir otra digresión para disculparnos de la primera, que ya no recordamos: resulta extraño el modo en que se ha vuelto sentido común la creencia de que el príncipe Hamlet es un vacilador profesional, un mero dandi epigramático y enlutado que vaciló en vengar al fantasma de su padre a la espera de encontrar la evidencia del crimen. Pero cierto es lo contrario: Hamlet está convencido casi desde el principio de que el asesinato de papá fue urdido entre la perra de su madre y el malvado de su tío Claudio, y si no mata a este último en las primeras páginas, no es sólo porque no conviene a la extensión del drama, sino porque no encuentra la oportunidad justa para hacerlo. Así, como Hamlet, House debe luchar contra la maraña solidaria que se arma entre el paciente y su enfermedad, a la que protege y enmascara mientras lo está matando. Desde luego, también como en Hamlet , la verdad de la enfermedad evoluciona de acuerdo con las necesidades dramáticas del relato y no hacia el descubrimiento de la verdad del síntoma. En cualquier hospital de la realidad, House y su equipo habrían sido despedidos de inmediato, porque su acierto con el diagnóstico ocurre luego de una sucesión de extravíos en un laberinto de acertijos, y la cura, tras una serie de diagnósticos disparatados, ocurre milagrosamente cuando ya no queda nada más que esperar de la ciencia. No está mal que al comienzo de cada capítulo se advierta que el programa es una ficción y que no responde a la lógica médica: la revelación médica en House es siempre una epifanía. El saber, como la alada poesía, como las moscas, el manjar de los perros, "baja" hacia su mente luego de un suceso casual o de un episodio asociativo, preferentemente luego de un diálogo con Wilson, el segundón ideal para el lucimiento del protagonista, el Watson de Holmes, el Portales de Olmedo. Y allí, entonces, House clava el bastón sobre el mal reticente a la cura, como Hamlet clavó la espada sobre los cuerpos de Laertes, Polonio, Claudio.

Palabras, palabras, palabras. No escuché a nadie que criticara abiertamente Dr. House ; nadie objeta su sabiduría narrativa, la densidad y comicidad de los episodios, la optimista prevalencia de casos de cura por sobre los de entierro. Pero sí me ha tocado en suerte advertir un cierto disgusto por un presunto uso y abuso de los poderes del lenguaje. La serie está sobrescrita, se dice. Desde luego que lo está si se la compara con las mendicantes telenovelas de la tarde, orgías de la emoción que postulan la atonía de la inteligencia porque dan por hecho que en toda mujer se esconde una idiota en acto.

En Dr. House los personajes no hablan como personas, sino como las personas lo harían si pudieran. El efecto que se busca no es el de subrayar la "naturalidad", es decir, la subordinación coloquialista a las inflexiones de una época (cualquier época), sino el de obtener una duración distinta del asunto. Cada capítulo de la serie perdura más allá del tiempo de su emisión, porque funciona como un emisario de un ideal de perfección lingüística, algo que por supuesto no existe. Siendo como es, rico, suntuoso, irónico y adversario de los chantajes de la retórica sentimental, ese lenguaje se construye como una catedral gótica: pieza por pieza, cada frase es una gárgola, un objeto suntuario, pero cuya acumulación sirve en el fondo para lanzar al espectador, que sigue y sube absorto el encabalgamiento de los diálogos, a su opuesto necesario y a su consumación: el momento en que House (o Cameron, o Wilson, o Cuddy, o Chase...) se ven golpeados por una réplica que es la coronación de una serie de frases como dardos. Recién entonces, cuando el espectador y los personajes han quedado extenuados de tanta brillantez, en que ya no se puede decir ni escuchar (ni leer) nada más, recién en ese momento el guión concede su lugar al verdadero arte del actor, que deja su lugar de mono parlante para que todo el lenguaje, concentrado, palpite en el silencio. En ese segundo exacto, la serie, como una pieza teatral clásica, arma la tramoya perfecta: los televidentes creemos que estamos asistiendo a la revelación de un alma.

No hay cómo manipular el estilo para que lo que se dice produzca la curiosidad de saber de qué habla verdaderamente lo que calla.

House, el personaje, es un verdadero maestro en eso de proponerse como un enigma, esto es, como el objeto perfecto para la manía ajena por la interpretación. ¿Quién es House? ¿Por qué es como es? House es la máquina humana que todos quieren corregir, un aparato intelectualmente brillante al que colegas y amigos le reclaman la concesión de la afectividad. House tiene todas las condiciones, pero prefiere vivir una vida miserable, drogarse, tener una vida sexual furtiva y mercenaria (cuando cualquiera de las bellísimas médicas que lo rodean daría todo por conquistarlo, y nosotros por estar en la misma situación y aceptar). Además de hosco, es tacaño y tramposo. Tiene algo de matón, de ladino y de homosexual cuya represión es asumida cómicamente. La enumeración es infinita, pero la serie tiene la astucia de proponerla siempre como una trampa: la de un "trauma originario", desconocido tanto por el espectador como por sus compañeros de trabajo, que explicaría cada vez cada uno de sus comportamientos. Sobre esa presunción groseramente psicologista, House arma su fiesta antisentimental. Satisfecho de ocupar el lugar del héroe solitario, deja caer muestras eventuales de sus fisuras personales, sólo para después denunciarlas como falsas, como parte de su burla de los frágiles convencionalismos de la especie humana.

¿Puede ser inhumano un personaje de ficción? En el velorio de su padre, House pronuncia un discurso en su memoria y luego se inclina sobre el cajón, en apariencia para besar la frente del muerto, pero en realidad aprovecha la oportunidad para realizar una maniobra que permita esconder a los presentes su verdadera intención, que es cortarle un trozo de piel con un alicate y averiguar luego si aquel imbécil que arruinó su infancia era o no su verdadero padre. Al romper (con gestos como ése) toda identificación con las representaciones de un héroe posible, Dr. House propone la valorización de una figura desprestigiada: la del cínico. House lo es, como lo era Diógenes. Ninguna complacencia, ninguna transacción con nuestra especie en tanto especie. Las vidas de los pacientes sólo existen como pretexto para que la maquinaria de la interpretación (su inteligencia) se ponga en juego. Sus sucios hábitos son acordes a la verdad del que prefiere la compañía de los perros porque, curados de su enfermedad, los seres humanos se vuelven aburridos. Como un extraordinario escritor argentino que dice que sólo le interesan las personas cuando vienen en forma de libros, como un gourmet de las sustancias asquerosas (ni Marlow ni Marlowe: Marley), House, un desterrado del universo afectivo, únicamente halla consuelo en el reino de las patologías.

Fuente: La Nación

17 abr 2009

Avances para evitar el rechazo en los trasplantes


En búsqueda de una mejor calidad de vida para los transplantados, la Universidad de Schleswig-Holstein, en Alemania, desarrolló una nueva técnica que podría terminar con los cócteles de medicamentos que se suministran para evitar el rechazo en los transplantes.

La técnica está basada en el aislamiento y modificación química de un tipo de célula de glóbulo blanco del donante. Una vez hechas las modificaciones en el laboratorio estas células pueden destruir aquellas del paciente generadoras del rechazo. Además activan la acción de otro tipo de célula que ayuda en el proceso de aceptación de un órgano o tejido extraño. Al final estas células se cultivan junto con otras del receptor y luego se inyectan en el paciente.

De todas formas el doctor James Hutchinson, quien encabezó el, declaró que la técnica recién está en una fase preliminar. De momento los resultados en 17 pacientes son esperanzadores, pero la técnica debe pulirse. Incluso uno de los pacientes estuvo 8 meses sin recibir ningún tipo de medicamento.

El vicepresidente de la Sociedad Británica de Trasplantes, Keith Rigg, manifestó que se trata de una labor interesante que tiene el potencial de reducir tanto el riesgo de rechazo como la dosis de medicamentos inmunosupresores.

Vamos a estar atentos en esta nueva práctica y esperemos pronto traer más noticias.

Fuente: Ojo cientifico

Venta de medicamentos fuera de la farmacia, publicidad y drogadependencia

Venta de medicamentos fuera de la farmacia

Existen medicamentos registrados como tales -y sujetos a la legislación propia de las especialidades farmacéuticas- y productos que, sin estar registrados como medicamentos son vendidos y activamente promovidos, atribuyéndoseles virtudes medicinales.

Entre los medicamentos es preciso distinguir aquellos de venta bajo prescripción o receta, de los de venta sin receta o de venta libre (medicamentos de mostrador over-the counter u OTC en la terminología anglosajona). Sobre estos existe la suposición errónea e instalada entre el público en general, que considera inocuos a los medicamentos de "venta libre”.

Todos los medicamentos sin excepción, empleados en dosis excesivas o durante períodos demasiado prolongados, en situaciones en que no estarían indicados, pueden producir efectos secundarios , colaterales, indeseables o adversos, generar interacciones con otros fármacos o sustancias, inducir conductas de abuso o dependencia e incluso retrasar el diagnóstico de una afección que requiera cuidados médicos.

Así, por ejemplo, según un estudio de Morlans, M., Laporte, J. y colaboradores, alrededor de un 13 % de toda la carga etiológica de la nefropatía terminal que conduce a diálisis o trasplante en nuestro medio se debe al uso crónico de analgésicos, casi siempre en el marco de la automedicación.

La venta de cualquier medicamento fuera de los establecimientos farmacéuticos, es altamente riesgosa para la salud de la población.

Según advierte la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), el 20 por ciento de los medicamentos que se consumen en el país se adquiere fuera de las farmacias, dichos comercios incluyen quioscos, supermercados,
estaciones de servicio, gimnasios y hasta hoteles alojamiento. En ocasiones esto se aplica también para los medicamentos de venta bajo receta.

La trazabilidad de un medicamento es el seguimiento del recorrido que el producto hace en todos las etapas de su comercialización, es fundamental para lograr un uso correcto de los medicamentos (farmacovigilancia, detección de enfermos crónicos, seguimiento de pacientes) así como para establecer una acción terapéutica libre de complicaciones. Además es una herramienta que utiliza el sistema sanitario para detectar falsificaciones, adulteraciones sobre los medicamentos. Al separarse del canal de venta original, la trazabilidad se vuelve dificultosa, cuando no imposible.

Existe también un vacío legal sobre el control de los mismos por parte de la autoridad nacional, ya que la ANMAT no tiene competencia sobre establecimientos que no estén habilitados por el Ministerio de Salud. Es decir que los referidos “canales de ventas” (quioscos, almacenes, estaciones de servicio) están fuera de su jurisdicción y competencia.

Publicidad

Es innegable el impacto de la publicidad de los medicamentos en la conducta de los consumidores, y de allí los potenciales riesgos que representa para la salud de la población.

La Academia Nacional de Medicina, advirtió en reiteradas oportunidades sobre "las publicidades que fomentan el uso de tratamientos y medicamentos sin supervisión médica, y la proliferación de mensajes publicitarios aconsejando medicamentos y procedimientos terapéuticos de beneficio a veces no establecido y otras exagerado, con el propósito de fomentar su consumo".

La Organización Mundial de la Salud (OMS) creo los "Criterios éticos para la promoción de medicamentos", un marco teórico donde se establecen recomendaciones sobre los anuncios dirigidos al público "deben contribuir a que la población pueda tomar decisiones racionales sobre la utilización de medicamentos que están legalmente disponibles sin receta".

Según estudios realizados por la Universidad Maimónides y el Instituto Argentino de Atención Farmacéutica (IADAF), la publicidad de medicamentos incita a la automedicación o al mal uso de fármacos, un problema que se cobra en el país unas 700 vidas por año.

En una nota del periodista de temas de salud Pedro Lipcovich, (Página/12 “Hoy estamos adictivos”) analiza un mensaje televisivo de aspirina (ácido acetilsalicílico) mencionando la llamativa omisión de cualquiera de sus propiedades terapéuticas como antiinflamatorio, antifebril, anticoagulante, asociando su consumo “con un genérico estado de bienestar y alto rendimiento social y laboral”.

Pasivamente asistimos a la promoción de malos hábitos alimentarios, extensamente publicitados, para aumentar las ventas de un medicamento que supuestamente contrarresta los efectos. La inducción a la conducta de la inmediatez en la instalación de un tratamiento según los síntomas, da resultados: todo puede solucionarse con un comprimido y hasta algunos suplementos dietarios se prefieren comercializar como medicamentos porque “venden más”. Pero esta actitud tiene sus costos: cuando a un adolescente le ofrecen un “comprimido” de éxtasis, con la promesa de bienestar y placer, es utópico pensar que podría decir “no”.

A todo esto debe sumarse la liviandad con que asistimos a la prescripción de medicamentos. Recomiendan medicamentos la madre, el compañero de trabajo, en la peluquería, en el kiosco y hasta en el consultorio médico, entre pacientes.

La publicidad y promoción activa por los medios masivos de comunicación, aumenta la automedicación irresponsable y el uso irracional de medicamentos. Los fármacos medicinales o medicamentos abandonan así su lugar de bien social, esencial para la salud pública, y pasan a ser un bien de consumo.

Drogadependencia

Numerosos medicamentos son utilizados para producir modificaciones o cambios en el estado de ánimo, solos o en asociación con drogas o sustancias de abuso. Según la Encuesta Nacional sobre Prevalencias de Consumo de Sustancias Psicoactivas 2008, realizada por el INDEC, casi el 4 % de la población de entre 16 y 65 años, consume tranquilizantes.
No puede dejar de tenerse en cuenta que casi todas las drogas de abuso de hoy fueron en un principio medicamentos, que por sus particularidades farmacológicas y toxicológicas (tolerancia, abuso, dependencia) comenzaron a ser utilizadas por sus efectos psicoactivos, siendo entonces restringidas o retiradas en su empleo farmacológico. Tal es el caso de la cocaína, algunos opiáceos (morfina, codeína), las anfetaminas, los anestésicos (ketamina), la efedrina, el popper, etc.

El Observatorio de Medicamentos de Abuso (OMA) en España realizó un estudio donde se verificaba el consumo no médico (abuso de sustancias) de un total de 27 sustancias. Un 22% consumían analgésicos, unos 12% ansiolíticos o tranquilizantes (benzodiacepinas); un 10% de estimulantes y el resto una amplia gama de sustancias.

Los patrones de uso mayoritario incluían, mezclas con drogas y alcohol y abuso de tranquilizantes. Los medicamentos siempre han formado parte de la “cultura de la droga” en usos no terapéuticos, con el fin de experimentar nuevas sensaciones u obtener mejores rendimientos.

Las modalidades del abuso de medicamentos cambian y podría decirse que algunas de ellas se “ponen de moda”. Actualmente la “jarra loca” es la forma más común de consumo de alcohol y medicamentos – en su mayoría benzodiacepinas – entre los adolescentes y los adultos jóvenes.

Según datos de la Unidad Toxicología del Hospital “Juan A. Fernández” de la Ciudad de Buenos Aires, durante el año 2008 se asistieron 2182 consultas relacionadas a intoxicaciones agudas por sustancias de abuso; de ellas 292, fueron por abuso de algún tipo de medicamento y otras 205 fueron por asociación de algún medicamento con bebidas alcohólicas.


La ecuación entre promoción inapropiada de la utilización de fármacos, formas de accesibilidad facilitada o no controlada y patrones de uso inadecuado y abuso de sustancias, constituye una trilogía de riesgo incrementado, que expone a la población potencialmente más vulnerable.


Med. Beatriz DI BIAS Prof. Dr. Carlos DAMIN
Docente Asociada Profesor Titular

Primera Cátedra de Toxicología – Facultad de Medicina
Buenos Aires, Marzo de 2009