17 sept. 2011

Vitamina C para un buen funcionamiento de las neuronas


“La vitamina C es un antioxidante natural en las células del cerebro y de la retina. Si bien las propiedades de esta vitamina se han estudiado durante años, su papel en la neurotransmisión del sistema nervioso central era prácticamente desconocido”, afirmó la doctora Cecilia Calero, quien participó como becaria de doctorado en el estudio dirigido por el doctor Daniel Calvo, investigador del CONICET y director del Laboratorio de Neurobiología Celular y Molecular del Instituto de Investigaciones en Ingeniería Genética y Biología Molecular (INGEBI).

Mediante experimentos donde se analizó la función de los receptores del neurotransmisor GABA presentes en las neuronas de la retina y el cerebro, los investigadores demostraron que la vitamina C es un regulador crítico de la actividad de estos receptores.

“Los receptores de GABA son proteínas de la membrana celular que forman canales iónicos implicados en la transferencia de señales entre las neuronas. Podría decirse que su papel se asemeja al de los moderadores en una discusión”, explicó Calero.

Los científicos argentinos confirmaron que la vitamina C es un modulador de la actividad de los receptores de GABA. El trabajo fue realizado en colaboración con dos grupos del exterior, uno de ellos dirigido por el doctor Henrique von Gersdorff en la Universidad de Ciencias de la Salud de Oregon en EEUU y el otro por el doctor Luis Aguayo de la Universidad de Concepción en Chile.

“La retina fue elegida como uno de nuestros modelos de estudio, entre otras cosas, porque los dos protagonistas principales de nuestro trabajo, la vitamina C y los receptores de GABA, se encuentran altamente concentrados en esta área”, afirmó Calero.

La experta explicó que “la activación de los receptores de GABA inhibe la comunicación entre las neuronas, es decir, actúa como un freno en la transferencia de señales entre estas células”. Y agregó: “Nuestros resultados mostraron que ésta vitamina era capaz de aumentar las respuestas inhibitorias del GABA en las células nerviosas. Esto controlaría la excitabilidad neuronal manteniéndola dentro de los niveles necesarios para su correcto funcionamiento. Este dato es esencial ya que cuando las neuronas se encuentran hiperactivas puede desarrollarse un fenómeno patológico denominado excitotoxicidad, mediante el cual las células son dañadas y destruidas.“

A la luz de los resultados publicados, Calero indicó: “Dado que la vitamina C se encuentra presente en altas concentraciones en la retina y en el cerebro, creemos que puede tratarse de un neuromodulador natural fundamental para el funcionamiento del sistema nervioso.”

Vitamina C y sistema nervioso central


La idea de utilizar a la vitamina C en el tratamiento o prevención de distintas patologías no es nueva, afirmó Calvo. Y continuó: “Varias de sus indicaciones generan controversias acerca de su efectividad, pero se la indica con frecuencia para reducir la duración de estados gripales y en la prevención de patologías cardiovasculares. El consumo diario controlado de vitamina C es extremadamente importante dado que los humanos no somos capaces de sintetizar esta vitamina. Esto significa que la única forma de incorporarla es a partir de la dieta. Si bien la importancia de la ingesta de vitamina C ha sido reconocida desde que se advirtió que era un agente fundamental para prevenir el escorbuto (siglo XV), habría que evaluar diversos aspectos clínico-farmacológicos antes de proponerla como una herramienta terapéutica para la prevención y tratamiento de patologías (retinianas como glaucoma o cerebrales como los ACV, depresión, Parkinson y Alzheimer). Evidentemente encontrar maneras de controlar de manera estricta los niveles de esta vitamina en la retina y el cerebro será un desafío futuro muy importante de la medicina. ”

Para el doctor Calvo, el conocimiento generado por el estudio publicado en The Journal of Neuroscience podrá ser evaluado por los profesionales de la salud en cuanto a su impacto en la medicina clínica.

El proyecto se financió en mayor medida por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva a través de sus agencias -Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ANPCyT) y el Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica (FONCyT)- y el CONICET. Y parcialmente por los Institutos de Salud de los Estados Unidos (NIH, según sus siglas en inglés).

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